La jubilación ya no se entiende únicamente como una retirada total e inmediata del mercado laboral. Cada vez más profesionales quieren seguir activos durante una etapa de transición, reducir carga de trabajo, mantener cierta actividad económica o aprovechar su experiencia sin renunciar por completo a la pensión.
Hasta ahora, esta posibilidad estaba mucho más limitada para los autónomos. La jubilación flexible se asociaba principalmente al trabajo por cuenta ajena a tiempo parcial, dejando fuera a muchos trabajadores por cuenta propia que querían compatibilizar parte de su pensión con una actividad profesional.
Eso cambia con la nueva reforma. A partir del 28 de agosto de 2026, los autónomos podrán acceder a la jubilación flexible y compatibilizar el cobro de una parte de su pensión con una actividad por cuenta propia, siempre que cumplan los requisitos establecidos. La medida forma parte de una reforma que busca facilitar el tránsito entre la vida laboral y la jubilación, aunque también ha generado críticas por parte de organizaciones de autónomos.
Qué es la jubilación flexible
La jubilación flexible permite a una persona ya jubilada volver a trabajar de forma parcial, ajustando el importe de la pensión en función de la actividad que realiza.
Una fórmula de transición
No se trata de volver al mercado laboral como si no existiera jubilación. Tampoco de cobrar la pensión completa mientras se mantiene una actividad sin límites.
La idea es permitir una combinación entre pensión y trabajo, de forma que el pensionista pueda seguir activo sin perder totalmente su prestación.
Por qué interesa cada vez más
Este modelo responde a varias realidades:
- Personas que llegan a la jubilación con capacidad y deseo de seguir activas.
- Profesionales que quieren reducir ritmo, pero no desaparecer del mercado.
- Autónomos con experiencia que pueden seguir prestando servicios.
- Negocios que necesitan una retirada progresiva.
- Trabajadores sénior que quieren mantener ingresos complementarios.
Para muchos autónomos, el paso de actividad plena a jubilación total puede ser demasiado brusco. La jubilación flexible intenta suavizar esa transición.
Qué cambia para los autónomos
La gran novedad es que esta modalidad se abre al colectivo autónomo. Hasta ahora, la jubilación flexible estaba vetada para ellos al estar reservada a asalariados. Con la reforma, podrán compatibilizar una actividad por cuenta propia con parte de la pensión.
Un acceso que antes no existía
Esto supone un cambio relevante. Muchos autónomos continúan vinculados a su actividad incluso después de jubilarse, ya sea por necesidad económica, por compromiso con clientes o porque su negocio depende mucho de su conocimiento personal.
La nueva regulación abre una vía para hacerlo dentro de un marco más ordenado.
Requisito de no alta en los tres años anteriores
Para acogerse a esta posibilidad, el autónomo no debe haber estado dado de alta en el régimen correspondiente durante los tres años anteriores a la fecha de jubilación.
Este requisito busca evitar que la jubilación flexible se utilice para seguir exactamente con el mismo negocio inmediatamente después de jubilarse, solapando actividad y pensión sin una verdadera transición.
Acceso en cualquier momento tras reconocer la pensión
Otra novedad relevante es que se elimina la necesidad de esperar un periodo mínimo desde la jubilación para solicitar este cambio. Una vez reconocida la prestación, podrá accederse a la modalidad cuando se cumplan las condiciones.
Esto aporta más flexibilidad, aunque también exige planificación.
Cuánto puede cobrarse de pensión si se trabaja por cuenta propia
En el caso de actividad por cuenta propia, el pensionista podrá percibir hasta un 25% de su pensión mientras desarrolla su labor profesional.
Una compatibilidad limitada
Este porcentaje es uno de los puntos que más debate genera. Para algunos autónomos puede ser una opción interesante si la actividad genera ingresos suficientes. Para otros, puede resultar poco atractiva si el esfuerzo fiscal y administrativo no compensa.
Qué debe calcular el autónomo
Antes de acogerse a esta modalidad, conviene analizar:
- Importe de pensión que se conservaría.
- Ingresos previstos por la actividad.
- Costes de alta y cotización.
- Obligaciones fiscales.
- Posible impacto por tener varios pagadores.
- Carga administrativa.
- Rentabilidad real del trabajo.
La decisión no debe tomarse solo mirando el porcentaje de pensión. Hay que mirar el conjunto.
Diferencias con el trabajo por cuenta ajena
La reforma también introduce cambios para quienes compatibilicen pensión con trabajo por cuenta ajena a tiempo parcial.
Nueva horquilla de jornada
En estos casos, la jornada permitida se amplía. Pasa del rango anterior del 25% al 75% a una nueva horquilla del 33% al 80%. La pensión se reduce de forma inversamente proporcional a la jornada realizada.
Incentivos según la jornada
También se introducen incentivos económicos para quienes accedan a esta modalidad pasados al menos seis meses desde su jubilación. Las jornadas entre el 55% y el 80% pueden generar un incremento adicional del 25% en la pensión, mientras que las jornadas entre el 33% y el 55% pueden suponer una subida del 15%.
Diferencia con los autónomos
En el caso del autónomo, la referencia publicada señala la posibilidad de percibir hasta un 25% de la pensión mientras se desarrolla actividad propia. Esto hace que el análisis económico sea especialmente importante para cada caso.
Por qué la medida genera críticas
La reforma no ha sido recibida de forma unánime. UPTA, a través de su presidente Eduardo Abad, ha calificado la medida como un “despropósito”, al considerar que no incentiva realmente el autoempleo sénior y puede generar una mejora económica mínima frente a una mayor carga fiscal.
El problema de la rentabilidad real
El debate está en si al autónomo le compensa volver a la actividad cobrando solo una parte reducida de su pensión.
Para que tenga sentido, la actividad debería generar ingresos suficientes y una carga de trabajo asumible. Si no, el autónomo puede encontrarse con más obligaciones, más impuestos y una mejora económica limitada.
Posible efecto sobre el emprendimiento joven
UPTA también advierte de que esta medida puede actuar como freno para el emprendimiento joven.
La preocupación es que facilitar la vuelta de pensionistas al autoempleo pueda mantener más competencia en determinados sectores, dificultando el acceso de nuevos autónomos jóvenes.
Qué ventajas puede tener para algunos autónomos
Aunque existan críticas, la medida puede ser útil para ciertos perfiles.
Profesionales con actividad de baja intensidad
Puede interesar a personas que quieren realizar trabajos puntuales, asesorías, colaboraciones o proyectos limitados.
Autónomos con cartera de clientes
Quienes mantienen relaciones profesionales consolidadas pueden aprovechar esta opción para seguir generando ingresos sin volver a una actividad plena.
Transición progresiva
También puede ser útil para autónomos que no quieren romper de golpe con su profesión, especialmente en actividades vocacionales o de alta especialización.
Qué riesgos deben revisarse
Carga fiscal
Compatibilizar ingresos de actividad y pensión puede afectar a la declaración de la renta. Por eso conviene simular el resultado antes de tomar decisiones.
Alta y obligaciones administrativas
Volver a ejercer actividad por cuenta propia no es solo emitir facturas. Puede conllevar obligaciones de alta, cotización, impuestos, facturación y declaraciones.
Ingresos reales
Si la actividad genera poco margen, puede no compensar.
Tiempo y salud
La jubilación flexible debe analizarse también desde la salud, el descanso y la calidad de vida. No todo se reduce a ingresos.
Qué deben hacer los autónomos antes de decidir
Calcular el escenario económico
Recomendamos hacer una simulación completa:
- Pensión que se mantiene.
- Ingresos previstos.
- Gastos de actividad.
- Cotizaciones.
- Impuestos.
- Rentabilidad neta.
- Horas de dedicación.
Revisar si se cumplen requisitos
Especialmente el requisito de no haber estado de alta en el régimen correspondiente durante los tres años anteriores a la jubilación.
Valorar alternativas
Puede haber otras fórmulas de compatibilidad o planificación de jubilación que resulten más interesantes según cada caso.
Pedir asesoramiento
La jubilación flexible tiene efectos laborales, fiscales y de Seguridad Social. No conviene solicitarla sin revisar bien el impacto.
La apertura de la jubilación flexible a los autónomos supone un cambio importante. A partir del 28 de agosto de 2026, podrán compatibilizar una actividad por cuenta propia con el cobro de hasta un 25% de la pensión, siempre que cumplan los requisitos previstos.
La medida busca facilitar una transición más flexible hacia la jubilación, pero no será igual de útil para todos. Para algunos autónomos puede ser una oportunidad de seguir activos y complementar ingresos. Para otros, puede resultar poco atractiva si la carga fiscal, administrativa y económica supera el beneficio real.
La clave está en no decidir por intuición. Hay que hacer números, revisar requisitos y valorar si trabajar durante la jubilación mejora realmente la situación personal y económica.